El rover Perseverance acumula evidencias en Marte que hacen cada vez más difícil ignorar la posibilidad de vida pasada. Las rocas del cráter Jezero tienen mucho que contar, si logramos traerlas a la Tierra.
La pregunta más importante que la humanidad ha formulado desde que levantó la vista al cielo por primera vez es también la más difícil de responder con certeza: ¿estamos solos? Y aunque la respuesta definitiva sigue sin llegar, las rocas marcianas que el rover Perseverance lleva años recolectando en el cráter Jezero están haciendo que esa pregunta sea cada vez más incómoda de ignorar.

Una muestra recolectada por el rover Perseverance en el antiguo lecho de un río seco en el cráter Jezero podría conservar evidencia de vida microbiana antigua. Tomada de una roca llamada Cheyava Falls, la muestra, conocida como Sapphire Canyon, contiene posibles biofirmas, según un artículo publicado en la revista científica Nature. Una biofirma potencial, para los que no están familiarizados con el término, es básicamente una señal química o estructural que en la Tierra casi siempre indica actividad biológica, aunque también podría tener un origen puramente geológico. El problema, claro, es que no podemos estar del todo seguros desde aquí.

Qué encontró el Perseverance en Marte y por qué las «manchas de leopardo» importan tanto
El hallazgo que más electrizó a la comunidad científica en los últimos meses no fue casual. La roca Cheyava Falls fue encontrada en un antiguo lecho fluvial dentro de la región Bright Angel del cráter Jezero. Su inspección preliminar sugirió que podría contener moléculas orgánicas, consideradas los componentes básicos de la vida.
Lo que la hace tan especial son sus famosas «manchas de leopardo». Junto con el carbono orgánico, los investigadores encontraron diminutas motas enriquecidas con fosfato de hierro y sulfuro de hierro. En la Tierra, estos compuestos químicos son los subproductos típicos cuando los microorganismos consumen materia orgánica. Dicho de otra forma: si esas manchas aparecieran en una roca terrestre, todo geólogo del planeta asumiría que algo vivo estuvo ahí. En Marte, la prudencia científica obliga a mantener la pregunta abierta.
Tras un año de revisión, el administrador interino de la NASA, Sean Duffy, declaró: «No podemos encontrar otra explicación. Esta podría ser la señal más clara de vida que hayamos encontrado en Marte, lo cual es increíblemente emocionante.» Una declaración que, viniendo del máximo responsable de la agencia espacial más importante del mundo, no es para tomársela a la ligera.
Sin embargo, la directora asociada de la NASA para ciencias fue más precisa. «No es vida en sí misma», dijo Nicky Fox. «No podemos afirmar que esto sea más que una posible biofirma», aunque reconoció que podría ser «la señal más clara de vida que hayamos encontrado jamás en Marte». La distancia entre «posible biofirma» y «vida confirmada» es exactamente la distancia entre las muestras en Marte y un laboratorio en la Tierra. Y ahí está el verdadero problema.
Las muestras que nadie puede ir a buscar: el drama de Mars Sample Return
Sapphire Canyon es una de las 27 muestras de núcleos de roca que el rover ha recolectado desde que aterrizó en el cráter Jezero en febrero de 2021. Todas esas muestras, selladas en pequeños tubos de titanio, esperan pacientemente en la superficie marciana a que alguien vaya a buscarlas. El problema es que ese «alguien» todavía no tiene fecha de viaje confirmada.

El plan original de la NASA para recoger los tubos del Perseverance se convirtió en un pozo sin fondo: el presupuesto se disparó hasta los 11.000 millones de dólares y la fecha de retorno se postergó hasta 2040, una situación que llevó a la agencia a cancelar el plan y buscar alternativas.
La situación de urgencia es real y tiene un factor externo que presiona: China planea lanzar su propia misión de retorno de muestras en 2028, la Tianwen-3, que regresaría a la Tierra en 2031. Aunque sería una misión más sencilla que no traería rocas seleccionadas, sería un adelantamiento simbólico de enorme magnitud para Estados Unidos.
Ante ese panorama, la NASA recurrió al sector privado. La agencia explora dos caminos simultáneamente: uno basado en tecnología pública probada como el sistema de aterrizaje «sky crane», y otro abierto a nuevas capacidades comerciales. Lockheed Martin propone ejecutar la misión por menos de 3.000 millones de dólares bajo contrato de precio fijo. Rocket Lab plantea una arquitectura de tres naves que además serviría de base para futuras misiones tripuladas. La decisión final sobre qué camino tomar se espera para la segunda mitad de 2026.
Perseverance sigue trabajando: nuevas regiones y más muestras en 2026
Mientras la burocracia y los presupuestos se resuelven en la Tierra, el Perseverance no para. Después de casi cinco años en Marte, el rover ha recorrido cerca de 40 kilómetros y el equipo de la misión lo dirige hacia una nueva región apodada «Lac de Charmes», donde buscará nuevas muestras de núcleos de rocas a lo largo de 2026.

Paralelamente, la NASA mapeó en la región Hebrus Valles un sistema complejo de cuevas subterráneas con una morfología similar a los sistemas kársticos terrestres, formados cuando el agua disuelve lentamente rocas solubles. Los científicos consideran que estos espacios subterráneos son uno de los escenarios más prometedores para futuras misiones, ya que ofrecerían menos exposición a la radiación y mejores condiciones para preservar posibles biomarcadores.
Cada nuevo hallazgo suma otra pieza a un rompecabezas que se vuelve cada vez más sugerente. El conjunto de evidencias acumuladas en 2025 dibujó un Marte que tuvo precipitaciones, ciclos geoquímicos complejos y una atmósfera capaz de sostener procesos energéticos activos, un planeta con una historia mucho más parecida a la Tierra de lo que sugiere su aspecto actual.
Datos clave sobre la búsqueda de vida en Marte
- La muestra Sapphire Canyon, extraída de la roca Cheyava Falls en julio de 2024, es considerada la candidata más prometedora de toda la misión para contener posibles biofirmas, publicada en la revista Nature en septiembre de 2025.
- Los instrumentos PIXL y SHERLOC del rover detectaron patrones de minerales como vivianita y greigita, que en la Tierra casi siempre se asocian a actividad microbiana.
- El hallazgo involucra rocas sedimentarias más jóvenes que las estudiadas previamente, lo que amplía el período en que Marte pudo haber sido habitable más allá de lo que se estimaba.
- Perseverance ha recolectado 30 muestras y aún cuenta con seis tubos vacíos disponibles para continuar su trabajo.
- Las nuevas estrategias de retorno de muestras apuntan a fechas entre 2035 y 2039, con costos de entre 5.500 y 7.700 millones de dólares, muy por debajo del plan original.
- En paralelo, el Perseverance también descubrió en el cráter Jezero diminutos cristales de corindón, el mismo mineral que en la Tierra forma rubíes y zafiros, la primera vez que se detectan gemas fluorescentes en Marte.
La respuesta a si estuvimos solos en el universo podría estar guardada en un tubo de titanio sobre la superficie marciana, esperando a que alguien encuentre la manera de ir a buscarlo. En la historia de la ciencia, pocas veces el destino de una gran pregunta ha dependido tanto de un problema logístico y presupuestario. Por ahora, las rocas guardan silencio. Pero cada vez hablan más fuerte.