Por primera vez, un cometa fue visto frenando y girando en sentido contrario. ¿Por qué 41P cambió su rotación y qué significa para el sistema solar? Descúbrelo aquí.
¿Creías que lo habías visto todo en el espacio? Pues no. Astrónomos acaban de observar, por primera vez en la historia, un cometa que frenó su rotación y luego empezó a girar en sentido contrario. El protagonista de este giro inesperado es el pequeño 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák, un cometa de apenas 1 km de diámetro que orbita el Sol cada 5,4 años y que, en 2017, decidió desafiar todas las apuestas de la física cometaria.
¿Cómo es posible que un cometa cambie el sentido de su giro? Todo apunta a que los chorros de gas y polvo que salen disparados de su superficie cuando se acerca al Sol (lo que se llama outgassing) pueden actuar como pequeños motores de cohete, frenando y luego invirtiendo la rotación del núcleo. Pero nunca se había visto un cambio tan radical y rápido: 41P pasó de girar en una dirección, a casi detenerse, y luego a girar en sentido opuesto en cuestión de meses.
«Cambios como este pueden ayudarnos a entender el interior de los cometas, y eso podría revelar información sobre la composición del sistema solar primitivo.» — Leah Crane, New Scientist
¿Por qué 41P cambió de sentido y por qué es tan raro?
La clave está en la asimetría de los chorros que expulsan material del núcleo. Si los chorros no están bien repartidos, pueden ejercer un torque que acelera o frena la rotación. En el caso de 41P, el efecto fue tan extremo que el cometa no solo frenó, sino que empezó a girar en sentido contrario. Es como si la Tierra de pronto empezara a rotar al revés porque los volcanes lanzan lava solo en un hemisferio. Los modelos sugieren que, si esto sigue ocurriendo, el núcleo podría volverse inestable y hasta romperse en el futuro.

Este fenómeno nunca se había documentado en ningún cometa. Los astrónomos suelen ver cambios en la velocidad de rotación, pero una inversión completa del sentido de giro es otra liga. Y lo mejor: todo esto lo detectamos porque 41P pasó cerca de la Tierra en 2017, permitiendo observaciones detalladas con telescopios como el Hubble.
¿Qué nos dice esto sobre los cometas y el sistema solar?
Los cometas son cápsulas del tiempo del sistema solar primitivo. Estudiar cómo cambian, se fragmentan o incluso invierten su giro nos da pistas sobre su estructura interna y sobre los procesos que ocurrieron hace miles de millones de años. Si los núcleos cometarios pueden cambiar de sentido tan fácilmente, quizá muchos cometas antiguos ya no existen porque se rompieron por estos mismos efectos.
Además, entender estos mecanismos es clave para futuras misiones espaciales. Si alguna vez queremos aterrizar en un cometa (hola, Rosetta), más vale saber si el suelo bajo tus pies puede empezar a girar al revés de un momento a otro.
¿Qué sigue para 41P y para la ciencia?
El cometa 41P volverá a acercarse a la Tierra en 2028. Los astrónomos ya están preparando telescopios y simulaciones para ver si repite la hazaña o si, de plano, se parte en dos. Mientras tanto, este hallazgo abre la puerta a buscar inversiones de giro en otros cometas y a repensar lo que creíamos saber sobre estos viajeros del sistema solar.
Datos clave del cometa 41P y su inversión de giro
- Cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák: diámetro ~1 km, órbita de 5,4 años
- En 2017, fue observado frenando y luego invirtiendo su sentido de rotación
- El fenómeno se debe a chorros de gas y polvo (outgassing) actuando como motores
- Primera vez que se documenta una inversión completa de giro en un cometa
- El núcleo podría volverse inestable y romperse si el efecto continúa
- Los cometas son cápsulas del tiempo del sistema solar primitivo
- 41P volverá a acercarse a la Tierra en 2028
- Descubrimiento publicado en 2026 y reseñado por New Scientist
La próxima vez que veas una estrella fugaz, recuerda: puede que allá afuera haya cometas que no solo viajan por el espacio, sino que también deciden cambiar de rumbo… ¡y de sentido de giro! El universo nunca deja de sorprender.





