Ya está disponible Mortal Shell 2: mundo abierto, ocho Shells jugables y un combate sin barra de resistencia. Te contamos si vale la pena.
Después de años de espera, Mortal Shell 2 finalmente salió de su capullo el 20 de agosto de 2026 para PC, PS5 y Xbox Series X|S, y llegó pisando fuerte: más de 80 puntos en Metacritic, un mundo abierto compacto con más de 60 mazmorras, ocho Shells jugables y un sistema de combate que se anima a romper con una de las reglas más sagradas del género soulslike, la barra de resistencia. Repasamos qué cambió, qué se mantiene fiel a la fórmula original y por qué la crítica ya lo considera uno de los mejores soulslikes que no lleva la firma de FromSoftware.
Cold Symmetry, el estudio detrás del proyecto, y Playstack como editor, no se guardaron nada: pasaron de un juego lineal y contenido a un mundo abierto compacto lleno de secretos, jefes monumentales y muchísimas formas de morir con estilo.
Qué es Mortal Shell 2 y por qué todos hablan de él
Para quienes se perdieron la primera entrega, la premisa central del juego sigue siendo la misma y es, honestamente, uno de los ganchos más originales del género: en lugar de crear un personaje desde cero, encarnás al Harbinger, una entidad sin cuerpo que puede poseer los restos de guerreros caídos llamados Shells. Cada Shell tiene su propio estilo de juego, estadísticas y personalidad narrativa, lo que te permite cambiar de «clase» sin tener que empezar una partida nueva.
En esta secuela, hay ocho Shells jugables (más un noveno, Harros, exclusivo del prólogo), cada uno pensado para un enfoque de combate distinto: desde tanques lentos y aplastantes hasta figuras ágiles con magia oscura de corto alcance. La narrativa retoma el mismo universo y te manda a buscar un huevo custodiado por criaturas del Undermether, en un mundo que combina desesperación gótica con paisajes que, para sorpresa de muchos, también saben ser hermosos.

Un mundo abierto, más de 60 mazmorras y adiós a la barra de resistencia
Mortal Shell 2 dejó atrás la estructura lineal por niveles para meterse de lleno en un mundo abierto interconectado, con más de 60 mazmorras repartidas por el mapa. Nada de pasillos: ahora la exploración libre es el corazón de la experiencia, con secretos, armas, mejoras ocultas y jefes esperando en cada rincón.
«Si Mortal Shell era un cuento corto, Mortal Shell 2 es una novela extensa y con textura.» Así resumió Metacritic el salto de escala entre ambas entregas, y no exageran.
El otro cambio que ya generó debate entre los fans del género es la eliminación de la barra de resistencia tradicional, reemplazada por un sistema llamado Resolve. Esto empuja el combate hacia algo más agresivo y arriesgado, sin las restricciones clásicas que obligaban a medir cada golpe y cada esquive. Además, el Harbinger ahora es mucho más resistente fuera de su Shell, algo que en el primer juego te dejaba prácticamente indefenso.

Lo que dicen la crítica y los jugadores
Los números no mienten, y en este caso están bastante a favor del estudio:
- Metacritic ubica al juego entre 83 y 85 puntos según la plataforma, muy por encima del 76 que obtuvo la entrega original.
- OpenCritic lo coloca en 85/100, con un 92% de críticos recomendándolo.
- En Steam acumuló una valoración «Muy positiva» incluso antes del lanzamiento oficial, gracias al acceso anticipado.
- IGN le puso 8/10 y lo describió como «mejor en casi todos los sentidos» que su predecesor.
- Se lo considera, en general, uno de los mejores soulslikes hechos por un estudio que no es FromSoftware.
- No todo es perfecto: varios análisis mencionan errores técnicos puntuales, picos de dificultad irregulares y una curva de aprendizaje algo opaca al principio.
- Corre a 60 cuadros por segundo en consolas de última generación, algo no menor para el género.
El juego está disponible en tres ediciones: Estándar, Devout (con 72 horas de acceso anticipado) y una edición física Premium llamada Revered, con precios que rondan los 60 y 70 euros según la región.

Mortal Shell 2 es el tipo de secuela que toma todo lo raro y arriesgado de su antecesora y lo convierte en algo mucho más grande, sin perder la esencia que la hacía especial. No busca ser otro Dark Souls con distinto nombre: busca demostrar que el género todavía tiene margen para reinventarse sin traicionar lo que lo hizo popular. Con bugs menores y algunos ajustes de balance pendientes, sigue siendo, hasta ahora, una de las apuestas más sólidas del año para cualquiera que disfrute sufrir con estilo frente a la pantalla.







